ADIOS HOMOFOBIA #Pride

julio 01, 2019


Andres Cabarcas 

Queridos lectores, después de mi corta ausencia, nos encontramos nuevamente reunidos para compartir el punto de vista con relación a la controversia de la semana, En esta oportunidad quiero enfocar el tema hacia la colectiva LGBTI, comunidad por la cual tengo un profundo respeto y admiración, y que además se encuentra celebrando el mes del orgullo LGTBI.

Después de conocer la historia y los atropellos a la dignidad humana que por su orientación sexual han sufrido las personas que al alrededor del mundo integran esta comunidad, a tal punto que han sido estigmatizados, excluidos, criminalizados, y hasta señalados de ser desechos sociales y enfermos mentales.

Históricamente siempre han existo personas a las que les atraen sexualmente los de su mismo género, pero para darle un punto de partida a este tema, comenzaremos en el siglo XX, y más exactamente en 1969, aunque anteriormente ya había comenzado a conocer los primero movimientos activista, fue en este año donde la historia se partió en dos y nació formalmente el movimiento LGTBI, que tenía entre sus muchos objetivos despenalizar la homosexualidad.
Este es un punto que llama la atención, Se vuelve difícil de creer que en pleno siglo XXI y 50 años después de la primera marcha que se hizo en Nueva York en protesta a la discriminación y desigualdad,  aún existen 11 países en el mundo, entre ellos Irán, Arabia Saudita, Mauritania y Nigeria, donde ser gay o lesbiana es ilegal y  se si se comprueba la autoría de una persona en el delito llamado sodomía, se les castiga con una pena de muerte utilizando el método de la lapidación, que consiste en la crueldad de lanzar piedras contra el reo hasta matarlo.

la corte constitucional que ha jugado un papel fundamental en garantizar los derechos las minorías, desde los años 80 ya no está tipificado como delito ser homosexual

Por otro lado, aunque existen países no tan extremistas que castigan el homosexualismo con el pago de una multa, esto no deja de ser una vergüenza  ante la comunidad internacional, y  se vuelve un atentando contra la igualdad, el libre desarrollo de la persona, la libertad, y la dignidad humana de quieres persiguen el deseo natural de amar al prójimo, conformar una familia y tener los mismos derecho que los demás.  

Colombia no fue la excepción en este tema, y aunque gracias a los movimientos activistas defensores de los derechos de la comunidad LGTBI y la corte constitucional que ha jugado un papel fundamental en garantizar los derechos las minorías, desde los años 80 ya no está tipificado como delito ser homosexual, no obstante, eso no quiere decir que dejo existe rechazo y una sanción social hacia esta colectiva, hace poco tiempo, el 14 de abril una paraje homosexual fue discriminada y amenazada en un centro comercial de Bogotá, también en Medellín, un ciudadano en actos de intolerancia e incitando a la violencia, quito y  corto una bandera LGTBI, según él, porque se estaba irrespetando a los antioqueños al quitar la bandera del departamento para instalar por unos días los colores con los que se identifica la comunidad gay, y personalmente, tengo un amigo muy cercano que fue apuñaleado por defender a otra persona que estaba siendo atacada por ser gay. ¡Esto da vergüenza! Y es indignamente saber que esto pasa en Colombia.

Las buenas noticias es que esa parte de la sociedad Colombia que pretende difundir su pensamiento con odio, intolerancia, violencia e irrespeto, va disminuyendo cada vez más, y en contraste se van haciendo visible las acciones dirigidas a una Colombia donde la discriminación por razón de sexo, ideología, o raza no es una opción.

Así las cosas, quien impida, obstruya o restrinja el ejerció de los derechos de las personas por razón sexual puede ir a prisión entre 12 y 36 meses, y eso es un gran paso que hay que aplaudir, al igual todas las luchas legales donde comunidad LGTBI con orgullo ha ganado el reconocimiento de derechos patrimoniales, matrimonio, salud,  pensión, adopción, la posibilidad de que dos mamas o dos papas tengas niños y se les reconozcan apellidos, cambio de sexo en el documento de identidad y la garantía de que no se puede discriminar a un niña en el sistema educativo por su orientación sexual, el mensaje es claro, tener derechos no es un privilegio que tenemos los hateros.

Y utilizo este medio para alentar a los lectores a respetar al prójimo, independientemente de su condición sexual, social, étnica o religiosa lo único que se buscar es el poder vivar sin ataduras, y ser respetado por pensar “diferente”. Y dejo en claro, que la enfermedad no es ser gay, es ser homofóbico. 

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