LO QUE REALMENTE LE IMPORTA AL CIUDADANO DE A PIE
julio 07, 2019
¿Sobre qué escribir? con esta pregunta le doy inicio a mis semanas, afortunadamente con el tiempo la vida me ha obsequiado el habito de indagar y del mismo modo de interesarme por los temas que direcciones en rumbo del país y que a su vez, de alguna forma, repercutan en la vida del colombiano.
Así las cosa, para darle inicio a esta columna, hoy hablare de aquel acuerdo de paz que se firmó el 24 de Noviembre del 2016 en el teatro colon de la ciudad de Bogotá, y que dé sus frutos se ha alimentado el fantasma de la polarización, marcado una línea divisora en el país entre los del “si” y los del “no”
Pero no hablare precisamente de las controversias que abrieron la mesa de debate en la opinión pública, por ejemplo, el caso del fiscal y el ex senador capturados por recibir dinero para influenciar en la extradición de santrich, o el caso en concreto de santrich, ni menos aún hablare sobre la investigación que existe sobre dineros destinados para el posconflicto y que fueron desviados., tampoco haré referencia a los incidentes que ha sufrido su modelo de justicia, verdad, reparación y garantía de no repetición.
EXISTE TERRITORIOS QUE HISTÓRICAMENTE HAN SIDO MAYORMENTE PERJUDICADOS POR EL FLAGELO DE LA GUERRA, LUGARES DONDE EL ESTADO BRILLABA POR SU AUSENCIA, DONDE HAY MAYOR CONCENTRACIÓN DE POBREZA
Haciendo uso de esta herramienta, me quiero dar la oportunidad de mostrar la otra cara de la moneda, el brazo del acuerdo de paz que realmente influye sobre la calidad de vida del ciudadano de a pie, o de aquel campesino que habita o habito en zonas rurales golpeadas por el conflicto.
Por este motivo quiero señalar el primer punto que se acordó en la habana, aquel que se hace llamar “reforma rural integral”, Que pretende cumplir con el ambicioso objetivo de erradicar la pobreza extrema en el sector rural por medio de una política de estado.
Tal vez suene populista pero es un excusa perfecta que tiene el gobierno para lograr una sociedad unida y con mayor equidad.
Este punto mantiene relación directa con todos los colombianos, y para entenderlo, hay que saber que según cifras oficiales de la oficina del alto comisionado de paz, el 75% de los municipios en Colombia son rurales, hay seis millones de personas desplazadas por la violencia y ocho millones de hectáreas de tierra fueron despojadas; hay que saber también que el déficit de viviendo en el campo es del 61%, que en promedio, el 80% de los niños campesinos no van a la escuela, y la cobertura de servicios público como el acueducto llega tan solo al 53%, al igual que el alcantarillado que es de 16%. Complementando esto con la falta de acceso a la tierra, son los factores explicativos de la pobreza en el campo y que se buscan resolver.
En Colombia como resultado de la guerra, el 46% de la tierra está en manos del 0,4% de la población, quiere decir que casi la mitad de Colombia está en manos de menos del 1% de los habitantes, el problema radica en que las personas que viven en el campo no tienen acceso a la tierra, para ello, se creó un fondo de tierra con el que se busca repartir 3 millones de hectáreas provenientes de narcotraficantes o testaferros y de terrenos baldíos que están ilegalmente ocupado, además también se empezó a otorgar títulos de propiedad a los poseedores de tierras que la habían venido utilizando.
La unidad de tierra, es la entidad encargada de impulsar estas acciones, con el objetivo de devolver los territorios que les fueron arrebatados a sus propietarios mediante el despojo de sus terrenos.
Ahora bien, para lograr darle el mejor uso posible a la tierra, se buscar identificar el uso del suelo en cada región desde el punto de vista de la productividad, Siendo la ganadería la mayor forma de producción errada de la tierra, se debió hacer un cambio de papeles para generar una sostenibilidad a largo plazo en el país, que logre impulsar la agricultura como principal fuente producción.
Para complementar la integridad de la reforma rural, se traza un plan de vías terciarias, para buscar que se genere un impacto positivo en el bienestar de las comunidades rurales, además, el acuerdo también trae en este punto planes en materia de salud, viviendo y saneamiento básico.
Una de las ultimas preguntas que resolvió el acuerdo de paz era los lugares donde se les iba a priorizar la implementación, así las cosas, existe territorios que históricamente han sido mayormente perjudicados por el flagelo de la guerra, lugares donde el estado brillaba por su ausencia, donde hay mayor concentración de pobreza, y donde la economía giraba única y exclusivamente en torno a la ilegalidad. Departamento como Antioquia, bolívar, Nariño, norte de Santander, chaqueta, valle del cauca, meta y cesar fueron por muchas décadas blanco de atentados terroristas, reclutamiento de menores, secuestro, violencia sexual, desaparición forzada, y toda clase de atrocidad que produce la guerra.
Hoy, julio del 2019 la implementación del primer punto de los acuerdo está estancada, se había pactado como fecha límite el 18 de mayo del 2018 para dar el primer paso y entregar los planes de desarrollo, pero fue solo hasta febrero del año en curso que se lograron entregar, excusando su retraso en problemas logísticos.
Y los líderes comunitarios expresan desconfianza porque “hemos hecho muchos documentos o planes municipales, pero no se materializa”.

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